OPINIÓN

El fin de una era y el desafío de la sucesión: La caída de «El Mencho»

La captura de Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», no es solo un triunfo logístico para la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum; es un mensaje de contundencia que redefine el tablero de la seguridad nacional. Tras años de ser considerado un «fantasma» en las zonas serranas de Jalisco, el líder del Cártel Nueva Generación (CNG) ha caído, y con él, se cierra uno de los capítulos más violentos de la historia reciente de México.

  1. La Inteligencia sobre la Fuerza Brutal

Lo más destacable de los detalles revelados en «La Mañanera» es el cambio de paradigma. Mientras que en sexenios anteriores los operativos se caracterizaban por enfrentamientos frontales de alto impacto, la detención en Tapalpa fue un ejercicio de precisión quirúrgica.
El uso de la «red de vínculos» y el seguimiento a una pareja sentimental demuestran que la inteligencia humana y técnica —fortalecida por la cooperación con agencias internacionales como el FBI y la DEA, pero ejecutada con soberanía por la Sedena y la Guardia Nacional— es mucho más efectiva que la guerra abierta. México ha demostrado que puede descabezar organizaciones criminales sin convertir ciudades enteras en campos de batalla.

  1. El factor «Vacío de Poder»

Sin embargo, la historia nos ha enseñado que la captura de un «capo de capos» suele venir acompañada de un periodo de inestabilidad. El CNG no es una estructura vertical simple; es una corporación criminal con franquicias. La pregunta inmediata es: ¿Quién sigue? La detención de Oseguera genera un vacío de poder que podría derivar en dos escenarios:

  • La fragmentación: Células locales peleando por el control de las rutas de trasiego.
  • La sucesión interna: Un relevo ordenado que mantenga la hegemonía del cártel, lo cual supondría un reto mayor para el Estado.
  1. El Mensaje Político

Para Claudia Sheinbaum, este golpe llega en un momento crucial. Refuerza su legitimidad en materia de seguridad y desactiva las críticas sobre una supuesta «continuidad pasiva». Al mando del general Ricardo Trevilla Trejo, la Sedena ha mostrado una cara renovada: una institución que planea, que colabora internacionalmente sin ceder el mando y que actúa con discreción.

Conclusión

La caída de «El Mencho» es una victoria necesaria, pero no es el fin del narcotráfico. El éxito real de este operativo no se medirá hoy por la foto del detenido, sino en los próximos meses por la capacidad del Gobierno Federal para contener la violencia residual en Jalisco y estados vecinos. La pieza más grande del rompecabezas ha sido removida; ahora toca evitar que el tablero se rompa.

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