OPINIÓN

HABÍA UNA VEZ UN PRESIDENTITO

Por Alfonso García Sevilla

Lamentable resulta darse cuenta día a día del presidente que en México tenemos, incapaz de reconocer la importancia histórica de la política exterior del país y del lugar que tenemos, Andrés Manuel se sigue comportando como un presidente con una visión muy limitada del mundo, no le interesa y no le entiende al tema internacional, lo ocurrido durante el discurso en el marco de la 75 Asamblea General de la ONU es una muestra palpable de ello.

Todos los anteriores presidentes sabían que el discurso en la ONU de septiembre es el más importante a nivel internacional, por esa razón se cuidaba hasta el más mínimo detalle.


Los mensajes tenían una intención, sobre todo en México, que el mundo supiera la calidad de su diplomacia, el excelente trabajo que se ha desempeñado en la ONU, por eso se hacía referencia a algún conflicto o tema internacional y a la necesidad de reformar la institución.

AMLO decidió romper con esa tradición. Optó por dar un discurso propio de una mañanera o de un mitin en algún pueblito que le encanta recorrer. Ridículo hablar de la no rifa del avión, absurdo presumir del manejo de la crisis sanitaria del Covid-19, pero no tengo un adjetivo que defina mi sentir ante la referencia de Juárez con Mussolini. No era necesario un mensaje con referencias internas, solo que en verdad fuera inevitable, estamos en medio de una pandemia internacional, somos el cuarto país con más muertes y pareciera que AMLO cree que eso lo desconoce el planeta.

Asimismo, la imagen personal terrible, propia de “Varguitas” de la película “La Ley de Herodes” uñas extremadamente largas, corbata chueca, cuello de camisa fuera del saco, mal penado, una silla enorme que lo hacía ver pequeño además rechinaba por lo vieja, mientras otros presidentes dieron el discurso en escenarios austeros, éste quiso mostrar su palacio, en resumen, quiso ser pueblo y no un estadista ante la Asamblea General de la ONU.

Hay que recordar que hace unos meses se logró nuevamente estar en el Consejo de Seguridad como miembro no permanente, tremendo logro de Juan Ramón de la Fuente, porque fue por votación casi unánime, por primera vez en la historia, cosa que a López Obrador parece no importarle.
¿Y dónde estaba Marcelo Ebrard?

Mi Resto:
Germán Martínez renuncia al IMSS, Carlos Urzúa dimite a la Secretaria de Hacienda; Toledo a la Secretaría del Medio Ambiente y Jaime Cárdenas al Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado. En todos los casos señalan a la corrupción al interior de las dependencias. Algo no anda bien en el cacareado rollo mareador del peje de que nos dice una y otra vez que se acabó la corrupción en el gobierno federal.

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