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Jueza niega arresto contra secuestradores, pide que primero se les notifique

“Jesús” hace más de un año fue secuestrado, su familia tuvo que rescatarlo porque los elementos del área de secuestros de la Fiscalía del estado no laboran de madrugada e incluso querían que cambiaran la hora de entrega del dinero a las 14 horas, pues en ese horario sí podían.

Lo peor, es que “Jesús” -quien solicitó no dar su nombre real- a pesar de tener plenamente identificados a dos de sus tres captores, no ha conseguido que la jueza Laila Adriana Cholula Villa emita la orden de aprehensión contra ellos, debido a que ella argumenta que es necesario notificar a los secuestradores que se presenten a declarar y así no violar su derecho de presunción de inocencia.

El secuestro

El 18 de junio de 2020, “Jesús” acompañó a su cuñado de Guadalajara a Ocotlán a recoger unas aves a una finca en un paraje solitario. Cuando la víctima ingresó hasta donde está un cuarto, su cuñado le comentó: “Ya valiste verga, de aquí no sales vivo”. Al voltear, salieron dos encapuchados uno traía un arma y el otro un machete.

La víctima narró que su cuñado reclamó a sus dos cómplices su dinero, le aclararon que se lo darían en cuanto cobraran el rescate, y le pidieron que se fuera. Los captores encintaron a Jesús, comenzaron a golpearlo hasta que se desmayó. Al recobrar el conocimiento, ordenaron a Jesús hablar vía celular con un sujeto quien le cuestionó si su familia pagaría 1 millón de pesos por su rescate. Respondió que no cuentan con esa cantidad, pero seguramente harían todo para juntarla.

La tortura para “Jesús” continúo por varios días; uno de los captores le dijo que, aunque pagaran su rescate, tenía la orden matarlo.

A ocho días de su captura, la víctima se sorprendió cuando uno de sus captores, le aseveró que su cuñado ya no le pagó más viáticos, por lo que también estaba secuestrado. Le propuso dejarlo en libertad en unas horas, a cambio de 250 mil pesos y un vehículo, pero le advirtió que no debía enterarse su compañero delincuente.

“Jesús” llamó al celular de sus padres, le respondieron que no tenían esa cantidad. El secuestrador decidió negociar directamente con la familia, aceptó recibir 50 mil pesos que juntaron y un vehículo, les dio la ubicación en Ocotlán para que fueran por Jesús. La víctima y el secuestrador abandonaron en la madrugada y en sigilo la finca, se dirigieron a la carretera donde se estacionó el auto de su familia, ambos se subieron al vehículo.

Familia al rescate

Tras recibir la llamada del plagiario, la familia de “Jesús” informó al área de secuestros de la Fiscalía del estado sobre la negociación que hicieron con él. Los policías pidieron que cambiaran la hora de entregar el rescate a las 14 horas, puesto que ellos en la madrugada no hacen operativos, “ni a la hora que yo quisiera”, lamentó un familiar de “Jesús”.

Tres integrantes de la familia de “Jesús”, a pesar del riesgo, se dirigieron a Ocotlán a rescatarlo. Cuando llegaron al punto acordado se subió al vehículo Jesús y su secuestrador. La víctima entró en shock.

En el trayecto, el secuestrador comentó a los familiares que el cuñado de “Jesús” lo había puesto en bandeja de oro para secuestrarlo, y que tenían que denunciarlo. Además, les aseguró que también se sentía secuestrado porque no podía salir de la finca al no contar con dinero para regresar a la frontera norte. Pidió perdón por haber golpeado a “Jesús”, e incluso les dijo que a “partir de hoy somos familia”.

Al estar en Guadalajara, se detuvieron en una farmacia para comprarle al secuestrador, un chip de celular, unos cigarros y un refresco porque tenía varios días sin probar alimento ni líquidos. Después le endosaron la factura del vehículo y le entregaron el dinero. De forma inmediata huyó rumbo al norte.

La familia trasladó a “Jesús” a un hospital para recibir atención médica debido a la tortura que recibió. Ahí se presentaron los policías de la Fiscalía, a reclamar a la familia que hubieran entregado el vehículo y el rescate, y acusaron a Jesús de autosecuestrarse.

Un policía advirtió a la familia que “hasta aquí se acabó nuestro trabajo, ya tiene lo que querían, ya tienen a su hijo” y se retiraron molestos. Sin embargo, la familia acudió de nuevo a la Fiscalía para continuar con la denuncia, y solicitar protección, la cual no se les dio. La familia ha investigado y aportado pruebas, algunas las perdieron en la Fiscalía.

La familia exige justicia para castigar a los secuestradores de “Jesús”. En varias ocasiones han solicitado audiencia con el fiscal del estado, Gerardo Solís Gómez y con el gobernador, Enrique Alfaro, para pedir celeridad en su caso, pero nunca los han recibido.

Impunidad

La Fiscalía de Jalisco solicitó el 13 y 29 de julio pasado a la jueza del Cuarto Distrito Judicial girar orden de aprehensión por el secuestro agravado de “Jesús”.  

La dependencia en ambas peticiones de orden de captura argumentó que los señalados podrían alcanzar la pena máxima por la comisión de un delito que es de 50 a 100 años de prisión, por lo que “sin duda, si se citara a los imputados, estos al conocer los hechos que se les atribuyen y la pena que se aplicaría, les sería muy atractivo” evadir la justicia.

Aunado a que uno de los secuestradores se desconoce su paradero, y otro no fue posible ubicarlo en los domicilios conocidos.

En respuesta, Cholula Villa consideró que “no existen datos razonables que justifiquen de manera directa la necesidad de cautela por falta de arraigo”, y pide a la Fiscalía realizar una investigación exhaustiva para conocer los domicilios de los imputados con el fin de notificarles y no dejarlos en estado de indefensión.

La jueza Insistió que no existe prueba que muestre que los imputados hubieran mostrado “su intención de no comparecer de manera voluntaria ante este órgano jurisdiccional, pues de acceder a su pretensión, resulta evidente que se violaría el principio de presunción de inocencia”.

Ante la postura de la jueza, “Jesús” presentó una queja ante el Consejo de la Judicatura del estado contra Cholula Villa quien cuenta con diversas quejas por su mala actuación, pero solo la cambian de adscripción, lamentó.

Por Gloria Reza

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